viernes, 16 de abril de 2010

¿Por qué tantos terremotos?

Parecería que está aumentando la actividad sísmica en la Tierra, pero lo vivido en Haití y Chile es un fenómeno normal.

Podría parecer que los devastadores terremotos que han sacudido a la Tierra en los últimos meses, como los de China, Haití y Chile, reflejan un incremento en la actividad sísmica del planeta, pero no es así.

En realidad, estos terremotos forman parte de un patrón constante que se ha visto desde los 1900, cuando comenzaron los registros geológicos.

Según el Servicio de Inspección Geológica de Estados Unidos (USGS) los registros muestran que desde 1900 ha habido cada año en el mundo unos 18 terremotos "importantes" (con una magnitud de entre 7,0 y 7,9) y un "gran" terremoto (de magnitud 8,0 o mayor).

"No ha habido más terremotos en el mundo", le dijo a BBC Ciencia el profesor Francisco Vidal Sánchez, sismólogo investigador del Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada.

"Los terremotos son procesos condicionados en el tiempo en cada zona y si vemos la distribución a escala global podríamos considerarlos como un proceso aleatorio".

Lo que sí es un hecho, afirman los expertos, es que estos fenómenos son cada vez más devastadores. Pero no porque la Tierra se sacuda más, sino por el incremento en la densidad de población que vive en las zonas de riesgo.

Es decir, la percepción de que estos fenómenos están en aumento y que cada vez son más destructores se debe a que el público sólo se entera de los terremotos que devastan a zonas pobladas, como en el caso de Haití y Chile.

Y sin embargo el Centro Nacional de Información de Terremotos del USGS actualmente detecta entre 12.000 y 14.000 sismos cada año -unos 50 por día- y muchos de estos de grandes magnitudes.

Los que "hacen" noticia

"A escala global , los terremotos destructores -que son los que hacen "noticia"- a veces parecen agruparse en el tiempo porque ocurren en zonas pobladas" explica Francisco Vidal.

"Pero hay ocasiones en las que ocurren más terremotos y no necesariamente son tan destructores porque no tienen un efecto en las personas".

Otro factor es la mejora en la comunicación global.

Hace sólo unas décadas el mundo no se enteraba de un gran terremoto en China o Indonesia, por ejemplo, sino hasta unos días o semanas después de que había ocurrido. Y para entonces la noticia quedaba relegada a las páginas interiores de los diarios, si acaso se informaba de ella.

Hoy en día, gracias a internet, las redes sociales y los noticieros de 24 horas, la información puede llegar a todo el mundo de forma casi inmediata.

Otra explicación por la que parecería que los terremotos están en aumento es porque en los últimos 20 años se han logrado detectar más estos fenómenos debido al incremento en el número de estaciones de sismógrafos en el mundo y la mejora en la comunicación global.

Según el USGS, en 1931 operaban en el mundo 350 estaciones. Hoy en día, hay más de 4.000 sismógrafos y los datos que recogen pueden viajar rápidamente a través del planeta vía satélite, computadoras e internet.

"Las estadísticas geológicas nos dicen que los grandes terremotos, como este de Chile o el de Sumatra de 2004, son fenómenos que ocurren con una frecuencia de uno cada año", explica el profesor Vidal.

"Pero también pueden pasar cinco años sin ningún terremoto fuerte y después ocurran cuatro o cinco seguidos en diferentes partes del mundo".

Menos no es más

Según el experto, otra creencia común -y errada- sobre los terremotos es que si en una zona de riesgo no han ocurrido movimientos de la tierra durante mucho tiempo, pronto ocurrirá un sacudimiento de gran magnitud.
La quiesencia -o falta de actividad sísmica- no necesariamente significa que tiene que ocurrir un gran terremoto. Porque un incremento o disminución en la actividad sísmica a menudo forma parte de la variación natural en la sismicidad de la zona.

"Se ha visto en una irregularidad en diferentes lugares del mundo", dice Francisco Vidal.

"En unos sitios se "relaja" energía antes de que se acumule toda la energía posible, en otros sitios se libera de una sola vez , es decir, es distinto de un sitio a otro".

Por ahora, los científicos no tienen forma de saber si un aumento o disminución en la actividad sísmica de una zona conducirá a un gran terremoto o a un sismo de menor magnitud.

Tal como expresa el sismólogo Francisco Vidal, lo único cierto hoy en día es que un terremoto será más devastador entre más poblada sea la zona afectada.

"Por eso se han establecido movimientos a nivel internacional para prevenir desastres naturales y fundamentalmente terremotos".

"Y esa prevención está orientada a reducir la vulnerabilidad de un país disminuyendo la densidad de la población expuesta al riesgo e incrementando las medidas preventivas de sismoresistencia y de atención después del desastre".

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lunes, 29 de marzo de 2010

el mundo no se acaba en 2012!!

Tan solo toma hacer una búsqueda en Google para entener la cantidad inmensa de gente que cree, sospecha o pregunta si el mundo se acabará en 2012. Un bulo o hoax que se hizo grande a partir de toda clase de especulaciones sin sentido en donde aparecen los sospechosos habituales: Nostradamus, los extraterrestres, algoritmos secretos en la Biblia, la astrología, y un largo etcétera. Todo esto amplificado por “documentales” de dudosa procedencia, IMBESTIGADORES de la TV que muestran “pruebas irrefutables” del fin del mundo y quien sabe cuánta tontería más.

Pero uno de los argumentos favoritos de los fatalistas que nos aseguran que el mundo se acaba en 2012 es que el calendario Maya llega a su fin ese año y que esa es la prueba final de que las cosas se acaban. Bueno, parece que habrá que cambiar la fecha.

Andreas Fuis, un investigador alemán descubrió que la correspondencia del calendario occidental con el Maya está mal calculado. Siempre se ha creido que el calendario Maya comienza el 11 de agosto de 3114 antes de cristo, pero después de estudiar las tablas donde se muestra la posición de Venus en el cielo concluye que hay un error de 2008 años.

Es decir, el calendario Maya no acaba en 2012.

CONTESTA UN INDIGENA MAYA

Apolinario Chile Pixtun está cansado de que lo bombardeen con preguntas acerca del 21 de diciembre de 2012, cuando supuestamente "se acaba" el calendario maya. Después de todo, no será el fin del mundo. ¿O sí?

Para nada, dice el anciano indígena maya. "Estuve en Inglaterra el año pasado y me tenían aburrido con esta historia", relató. Seguramente las cosas van a empeorar. El mes que viene se estrena la película de Hollywood "2012", en la que hay terremotos, lluvias de meteoros y un tsunami que hace caer un avión en la Casa Blanca.

En la Universidad de Cornell, Ann Martin, quien maneja el portal "¿Curioso? Pregúntele a un astrónomo", dice que mucha gente está asustada. "Lamentabalemente estamos recibiendo correos electrónicos de chicos de cuarto grado que dicen que son demasiado jóvenes para morir", comentó Martin. "Una mujer decía que sufría pensando que no vería crecer a sus dos hijos".

Chile Pixtun, quien es guatemalteco, dice que las teorías del Día del Juicio Final surgieron en Occidente y que los mayas jamás hablaron del tema.

En esa fecha concluye un período importante para los mayas y algunas personas comprobaron que en 2012 habrá una serie de alineaciones astronómicas infrecuentes, incluida una que ocurre cada 25.800 años.

Sin embargo, la mayoría de los arqueólogos, astrónomos y mayas coinciden en que lo único que sucederá es una lluvia de teorías filosóficas de la Nueva Era, astronomía pop y rumores apocalípticos en la internet.

También habrá programas de televisión especiales, como uno de History Channel que mezcla "predicciones" de Nostradamus y de los mayas y hace la siguiente pregunta: "¿Es 2012 el año en que el reloj cósmico finalmente llega a la hora cero, con cero esperanza y cero días por delante?".

Es todo bastante parecido a otros pronósticos agoreros de los últimos tiempos, como la Convergencia Armónica de 1987, el Efecto Júpiter y el "Planeta X", pero esta vez el argumento tiene un cierto sustento arqueológico.

Como el Monumento Seis.
Se trata de una tablilla de piedra hallada en una ruina perdida del sur de México que casi no sobrevive, pues el sitio había sido pavimentado y partes de la tablilla habían sido robadas.
Lo notable de la tablilla es que aparece el año equivalente a 2012. La inscripción describe algo que supuestamente va a ocurrir ese año que involucra a Bolon Yokte, un misterioso dios maya asociado con la guerra y la creación.

En un giro típico de una película de Indiana Jones, sin embargo, la erosión y una fisura en un extremo de la piedra hacen que el pasaje resulte casi ilegible.

El arqueólogo Guillermo Bernal, de la Universidad Nacional Autónoma de México, cree que lo que dice allí es que "bajará del cielo".

¿Espeluznante? Tal vez, pero Bernal hace notar que hay otras inscripciones mayas donde aparecen fechas posteriores a 2012, incluida una que alude a lo que sería el año 4772.
Además, los mayas de la reseca península del Yucatán tienen cosas más importantes en qué pensar que en 2012.

"Si fuese a una comunidad maya y le preguntase a la gente qué pasará en 2012, nadie tendría ni la menor idea", dijo José Huchim, arqueólogo maya del Yucatán. "¿Qué el mundo se va a acabar? No me creerían. Hay preocupaciones más reales, como la lluvia".

La civilización maya, que alcanzó su período de mayor esplendor entre 300 d.C y 900 d.C., tenían muchos conocimientos astronómicos.

Su calendario empieza en 3.114 a.C y divide el tiempo en períodos denominados baktuns. El 13 era un número importante, sagrado para los mayas, y el 13er Baktún culmina alrededor del 21 de diciembre de 2012.

"Es un aniversario especial de la creación", explicó David Stuart, especialista en epigrafías mayas de la Universidad de Texas en Austin. "Los mayas nunca hablaron del fin del mundo, nunca dijeron que sucedería algo malo. Solo aludían a este futuro aniversario del Monumento Seis".
Bernal afirma que el Apocalipsis es un concepto "muy occidental y cristiano".

"Tal vez nuestros propios sistemas mitológicos están muy cansados y buscamos una cultura exótica, brillante, para albergarlos", acotó.

Si todo fuese mitología, se podría descartar, pero algunos dicen que los mayas conocían otro secreto: que el eje terrestre se balancea, cambiando ligeramente la alineación de las estrellas todos los años.

Una vez cada 25.800 años, el Sol se alinea en el centro de la Vía Láctea durante el solsticio de invierno, cuando el Sol alcanza su punto más bajo en el horizonte. Eso sucederá el 21 de diciembre de 2012, cuando dará la impresión de que el Sol asoma en el mismo sitio donde se pone el centro brillante de la galaxia.

¿Otra coincidencia llamativa?

"Mi pregunta es: ¿Con eso qué?", expresó Phil Plait, astrónomo que produce el blog "Mala Astronomía". Asegura que esa alineación no se producirá necesariamente en 2012 y que las estrellas distantes no ejercerán fuerza alguna que pueda afectar la Tierra.

"Están haciendo lo imposible por encontrar algún elemento astronómico que encaje en 2012", sostuvo Plait.

El escritor John Major Jenkins dice que estudió durante dos décadas las mayas ruinas y que comprobó que los mayas estaban al tanto de esa alineación y la consideraban muy importante.
"Si queremos honrar y respetar lo que pensaban los mayas sobre esto, tendríamos que decir que consideraban 2012 como cualquier fin de un ciclo, un momento de transformación y renovación", manifestó Jenkins.

A medida que se popularizaba la internet, también se popularizó la noción de fecha fatídica, y algunos comenzaron a pronosticar para 2012 tragedias que los mayas jamás vislumbraron.
El escritor Lawrence Joseph dice que unas tormentas explosivas en la superficie del Sol que ocurren cada 11 años podrían cortar el suministro eléctrico de Estados Unidos durante varios años y desatar escasez de alimentos y de agua, así como un verdadero derrumbe de la civilización, pero agrega que las tormentas de 2012 podrían ser insignificantes.

Joseph advierte que no se debe "usar 2012 como excusa para manejarse irresponsablemente. No hay que desbocarse con las tarjetas de crédito", recomienda, dando a entender que no va a suceder nada.

Un programa del History Channel llamado "Descifrando el pasado: Apocalipsis de 2012, el fin de nuestros días" plantea que una alineación galáctica o disturbios magnéticos podrían desatar un "cambio en los polos" de la Tierra.

"El manto terrestre se modificaría en cuestión de días, si no horas, cambiando la posición de los polos norte y sur y causando un desastre mundial", dice el narrador. "Habría terremotos en todos los continentes, tsunamis enormes que inundarían las ciudades costeras. Sería la peor de las catástrofes planetarias".

La idea aparentemente se origina en los pensamientos de un francés del siglo XIX: Charles Etienne Brasseur de Bourbourg, un sacerdote que se dedicó a la arqueología y quien habría hallado estas profecías en textos mayas y aztecas antiguos. Su tesis nunca fue tomada muy en serio.

Los científicos dicen que, a lo sumo, los polos pueden cambiar ligeramente de posición a lo largo de millones de años y que no hay indicio alguno de que ese proceso vaya a comenzar en 2012.

Fuente AP

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